Un siglo de "Marking a Living", el estreno de Chaplin


Se acaba de cumplir un siglo desde que Charles Chaplin estrenara "Marking a Living", un cortometraje conocido como "Ganándose el pan" o "Charlot periodista" en el que el genial y polifacético actor británico dio vida al emblemático personaje de Charlot. 

Con su característico bombín y su singular bigote, Charlot se convertiría con el paso de las décadas en un icono del cine mudo. Esos rasgos personalizarían sus personajes y los muchos trabajos que hizo encarnando a Charlot, un vagabundo pícaro y de buen corazón que pasó a la posteridad arrancando en sus múltiples interpretaciones sonrisas y lágrimas. Informe Semanal se adentra en el centenario del nacimiento del mítico personaje, a través de algunas de las mejores representaciones cinematográficas que protagonizó Charles Chaplin. 

Una carrera plagada de inolvidables títulos como "La quimera del oro", "Luces de la ciudad" o "Candilejas". Cuando se cumple el centenario del corto en le que debutó Charlot, Informe Semanal ha viajado a la ciudad italiana de Bolonia. La cineteca italiana, considerada el principal centro internacional de estudios cinematográficos, ha reunido la mayor parte de la filmografía de Chaplin y ha editado, en homenaje a la figura de Charlot, la única novela de ficción que escribió el cineasta con 58 años y que hasta ahora ha permanecido inédita. Fue el preámbulo de Candilejas. 

RTVE habla con los responsables del Instituto italiano y recupera testimonios prácticamente inéditos de Charles Chaplin y su hija Geraldine.

Se proyecta por primera vez en España «Too Much Johnson», la película perdida de Orson Welles


Una película perdida de Orson Welles que dirigió en 1938 como preámbulo de la obra teatral Too Much Johnson y descubierta en 2013 en un almacén italiano se proyectará por primera vez en España el 12 de febrero en la Filmoteca de Cataluña, tras su exhibición en Nueva York, Francia e Italia.

El filme, que según Welles había desaparecido en un incendio en su casa de Madrid, se podrá ver el próximo 12 de febrero en la sede de la Filmoteca en Barcelona, en una sesión comentada por Esteve Riambau y con acompañamiento musical de Joan Pineda.

Too Much Johnson es un conjunto de imágenes inéditas en bruto y sin sonorizar que Welles tenía la intención de utilizar como preámbulo de la obra de teatro y que nunca llegó a exhibirse. Estas imágenes fueron filmadas tres años antes de la grabación de Ciudadano Kane, película que proyectó el director en todo el mundo, y en ellas ya se pueden ver los precedentes de su particular estilo cinematográfico.

El claroscuro y los contrapicados del expresionismo alemán, el "slapstick" de Harold Lloyd o el cine soviético de Serguei Eisenstein son algunas de las influencias que se pueden ver en las secuencias y que, según Riambau, demuestran el gran conocimiento de Welles del mundo del cine.

También "desmienten" que la preparación cinematográfica del director americano recayera únicamente en la repetida visualización de La diligencia, de John Ford, tal y como aseguró el director en 1970.

El objetivo de las imágenes, que en bruto tienen una duración de 66 minutos, era establecer un diálogo con la interpretación en vivo de la adaptación de la comedia teatral de William Gillette, de la compañía Mercury Theatre, encabezada por Welles, una idea innovadora en el momento.

El rodaje tuvo lugar durante dos semanas del verano de 1938 y se localizó en diferentes escenarios de Nueva York, como el Bronx, Battery Park, un mercado de fruta de Washington, Market Park, y dos localidades de los alrededores de la Gran Manzana que simulaban los exteriores de Cuba, donde tiene lugar parte de la obra de teatro.

La obra, protagonizada por el actor de Broadway Joseph Cheshire Cotten, consiste en un lío de personalidades que lleva a su protagonista a embarcarse hacia Cuba, en la que también se pueden reconocer a actores de su compañía y a su exmujer, Virginia Nicholson.

Estas imágenes, que era la primera intromisión "profesional" de Welles en el mundo de la dirección cinematográfica después de la grabación de un cortometraje escolar, tenían que ir acompañadas de música del compositor americano Paul Bowles, que formaba parte del grupo de simpatizantes comunistas en el que se movía el director americano.